Smart Beaches, así serán las playas inteligentes del futuro

Playas donde los socorristas sean drones, boyas inteligentes que ofrezcan datos de la temperatura del agua o del estado de la limpieza del mar, conocer el nivel de radiación solar mientras estamos tumbados en la arena o saber qué cala está menos abarrotada a través del móvil. Esto es ya una realidad. Hablamos de las smart beaches.

La conectividad y la tecnología están omnipresentes cada vez más en nuestras vidas. Pero si creemos que a la orilla del mar es el momento para dejar de estar conectados estamos muy equivocados. Cada vez somos más exigentes y reclamamos mayor inteligencia a nuestro entorno. Y en la playa no iba a ser menos. Hablamos del tránsito hacia las smart beaches o playas inteligentes.

El concepto es similar al de smart cities o ciudades inteligentes, pero aplicado a las playas. Es decir, el uso de las nuevas tecnologías para mejorar la experiencia del usuario, conocer su opinión, fomentar su participación y permitirle disfrutar de nuevos servicios, mejoras y experiencias.

El llamado Internet de las Cosas, el Big Data, la Inteligencia Artificial son algunas de las herramientas que se aplican para la gestión de estas playas. Por ejemplo, a través, de sensores, se podrá controlar el consumo de agua de las duchas con la que nos limpiamos los pies de arena. En las smart beaches estas duchas tendrán temporizador y sensor de autodiagnóstico, permitiendo así un mejor mantenimiento, reducir el consumo de agua, los costes y una mayor concienciación con el medio ambiente.

Se trata de crear una red conectada de dispositivos inteligentes que recoja e intercambie datos: desde el propio océano hasta el aparcamiento de la playa. De manera que esta información que sirva para contribuir a una mayor sostenibilidad, eficiencia y una mejor experiencia de los residentes y turistas.

Tras la obtención de los datos se procederá a su análisis para obtener indicadores de interés que permitirán realizar una gestión turística innovadora de las playas y ofrecer a los turistas información novedosa generando una mejor planificación y una gestión más inteligente del entorno.

De hecho, nuestro director de Smart Cities & Territorios, César Yllera,  expondrá en el ‘Congreso Digital Tourist 2018’, que reúne a los mejores expertos del mundo en la materia, el modelo de negocio para las smart beaches y cómo éste puede ayudar a mejorar la oferta turística de este entorno singular.

Además, se podrán recoger datos desde el mismísimo océano. Habrá boyas inteligentes que puedan, por ejemplo, controlar los límites de las zonas de baño y la proximidad de embarcaciones, para así poder prevenir accidentes. También serán capaces tener datos de la calidad del agua, de su temperatura y de su estado (si hay mar en calma o hay que poner la bandera roja). Incluso sabremos si hay o no medusas.

En las playas del futuro los drones se convierten en los mejores compañeros de trabajo de los socorristas, la inteligencia artificial ayuda a cuantificar el número de bañistas y a detectar el grado de ocupación para tomar medidas en caso de que fuera necesario. También pueden ayudar en los rescates en zonas de peligro.

Al igual que ocurre con las ciudades inteligentes, no se trata sólo de incorporar tecnología, sino de cambiar el concepto de playa enfocándolo hacia una mayor sostenibilidad y una mejor experiencia del usuario, apostando siempre por la protección del medio ambiente y la búsqueda constante de calidad y bienestar.

Todos los datos que se van recogiendo se podrán consultar en tiempo real, como información sobre los rayos ultravioleta mientras se está tumbado en la toalla tomando el sol. También habrá sensores de sustrato que permitirán conocer la calidad y temperatura de la arena, así como su limpieza y la presencia de restos no deseados.

Se tiende a un modelo de playa más inclusiva, accesible, sostenible y con servicios más avanzados para el turista, sobre la base de la corresponsabilidad y cooperación público-privada. Esto también supone lograr una ventaja competitiva para el sector del turismo, clave en la economía española. Se busca así la revalorización de los conceptos de playas, de tal modo que se pueda aumentar su competitividad, mediante un mejor aprovechamiento de sus atractivos naturales y la creación de recursos innovadores.