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145 días en Wellness Telecom

Iamgen equipo Wellness Telecom en la Noche de las Telecomunicaciones

Cuando uno está en el paro durante un tiempo, sufre una especie de desazón con respecto al mundo laboral que a veces le lleva a pensar en tirar la toalla, coger los bártulos e irse a un recóndito rincón del Himalaya a meditar con los monjes budistas. Hablo de un experiencia personal claro está, y es que tanto años estudiando, esforzándose e intentando dar lo mejor de sí mismo para acabar en la cola de INEM no deja para mucho optimismo. Allí estaba yo con mi cartilla del paro y más agobiao que Spiderman en un descampao.

Quizás fue fruto de unas altas expectativas de una familia de pueblo pequeño, quizás por una visión almibarada de la situación de este país o quizás se trataba de la puesta en escena de la sempiterna crisis de los cuarenta, pero fuera por lo que fuera, mi situación profesional hace apenas seis meses no apuntaba en la dirección que se suponía debería tener. Me convertí, muy a mi pesar, en uno de los muchos protagonistas anónimos ocultos tras una cifra millonaria que sigue siendo la gran presa de una feroz crisis que se abre paso por el mundo dando zarpazos. Pero siempre se abre una puerta, siempre.

Y así, el 25 de enero, día de mi cumpleaños, recibí por teléfono uno de los mejores regalos y el 1 de febrero empezaba a trabajar en Wellness Telecom.

En una empresa donde el I+D+i es el pilar básico donde se asienta su know-how, es más que admirable comprobar cómo los que conducen el barco apuestan por las personas y no por la edad de las mismas. Antes de entrar aquí, tenía una visión algo confusa del mundo I+D+i,  siempre pensé que estas empresas estarían llenas de lúcidos ingenieros inmersos en una atmosfera de genialidad y testosterona juvenil mezcladas a partes iguales. Pero me di de bruces con mis propias ideas cuando comprobé todo lo contrario. El  equipo de trabajo que hay en Wellness Telecom es heterogéneo, extremadamente brillante y, por supuesto, de todas las edades.

Partiendo de la base que soy un ingeniero atípico y una persona fácilmente impresionable, la velocidad de la revolución tecnológica es una de las cosas que nunca dejará de sorprenderme. Aún recuerdo cuando mis padres me mandaban cambiar el canal de la televisión con uno de mis deditos y ahora somos capaces de decirle por Twitter a Matías Prats que deje de dar noticias tan chungas porque agobia más que Darth Vader con megáfono.

Y el hecho es que esos avances, comodidades y, en general, el bienestar que nos proporciona la tecnología llega a nuestras manos gracias a personas como las que trabajan en Wellness. Siempre que empiezas en un nuevo trabajo te preguntan amigos y familiares a qué se dedica tu nueva empresa y algunas de las dudas que tenían eran de lo más típicas ¿Cómo? ¿Qué hay empresas en Sevilla donde se desarrollan ideas como esa? ¿Qué no hay que cruzar el charco e irse a MIT para ver innovación? ¿Pero no dice todo el mundo que el talento se está fugando a otros países? Pues queridos, daros un paseo por la calle Charles Darwin de Sevilla y cambiareis radicalmente de opinión porque aquí hay talento y del bueno.

En Wellness Telecom se desarrollan y materializan proyectos que harían que Thomas Alba Edison se tuviera que tomar uno o dos gin tonics después de que le explicaran que muchísimas de sus queridas luces que alumbran la ciudad las está tele-controlando un señor en pijama y pantuflas desde su casa.

Pero a pesar de maravillarme con la tecnología, me siguen impresionando mucho más las personas. Como comercial, uno siempre intenta poner de manifiesto delante de un cliente lo mejor de su empresa, y para mí lo mejor de Wellness es la gente que trabaja aquí. Tengo compañeros que en numerosas ocasiones me han dejado ojiplático por el bestial conocimiento que poseen, por el compromiso  y por tener una capacidad de trabajo y resolución de problemas que dejan en pañales al mismísimo Señor Lobo. Y lo mejor es que me puedo pegar a ellos cual cuñao de Rocky y aprender, aprender, aprender y seguir creciendo como profesional. Gracias a este equipo y las personas que lo dirigen puedo estar de nuevo en contacto con el futuro, con la innovación y con la pasión de crear algo que hace mejorar a las empresas y la vida de sus trabajadores.

145 días llevo trabajando en Wellness Telecom y sigue siendo fantástico poder aportar el granito de arena a esta revolución tecnológica y hacerlo con un equipo alrededor que ya quisieran muchas de las super empresas tecnológicas norteamericanas.