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Gestión inteligente de residuos en El Economista

23-12-2014 | Publicado en WT en los medios

En los países desarrollados los sistemas de gestión de residuos urbanos suponen entre el 20 y el 30 por ciento del presupuesto municipal; además el volumen de residuos crece anualmente un 2 por ciento.

Sevilla acogió el mes de octubre unas jornadas internacionales sobre higiene urbana y medio ambiente organizadas por Lipasam, la empresa pública de limpieza del Ayuntamiento de Sevilla. Un foro que ha servido para poner de manifiesto los retos que tienen las ciudades para optimizar los servicios de gestión de residuos sólidos urbanos -los generados por los domicilios particulares, comercios, oficinas y servicios o los procedentes de la limpieza de la vía pública, entre otros- y minimizar su impacto ambiental y socioeconómico.

Según el Banco Mundial, en los países desarrollados los sistemas de gestión de residuos urbanos suponen entre el 20 y el 30 por ciento del presupuesto municipal. Además, los últimos datos de la Asociación Internacional de Residuos Sólidos -Iswa, por sus siglas en inglés- señalan que el volumen de residuos crece anualmente un 2 por ciento, aunque con la crisis económica ese volumen se ha mantenido o ha decrecido debido a una moderación en el consumo por parte de la ciudadanía.

En 1995 cada ciudadano europeo generaba 474 kilos de residuos, una cantidad que se ha elevado hasta los 542 kilos en 2010 y que seguirá incrementándose hasta los 680 kilos por persona previstos para 2020. A pesar de los esfuerzos realizados estos últimos años en la mejora de la gestión de residuos, el vertido y la incineración siguen siendo el principal destino para la mayoría de la basura generada -el 59 por ciento en la UE en 2010- lo que conlleva la emisión de gases de efecto invernadero, principalmente dióxido de carbono y metano, y la contaminación del agua como consecuencia de los lixiviados de vertedero. En este sentido, la estrategia de la Unión Europea a 2030 es incrementar el reciclaje y la reutilización de los residuos en un 70 por ciento y el de los envases en un 80 por ciento, además de reducir los residuos alimenticios al 25 por ciento promoviendo iniciativas como el compostaje en casa.

Pero este ambicioso reto estratégico supone también un gran desafío tecnológico. Los actuales modelos de recogida de residuos incluyen una variedad de rutas de recogida y transporte, en función del tipo de residuo y de la opción de tratamiento. Además este operativo de recogida consume energía y contribuye a la degradación de las zonas urbanas, debido a la ocupación del espacio reservado a contenedores, centros de reciclaje y otros equipos, que también genera emisiones de gases, ruidos y olores. Estas características, especialmente el ruido y los olores, tienen graves efectos sobre la salud humana y el bienestar general de la población -alergias, estrés, trastornos de sueño-, además de representar uno de los principales costes.

En este contexto, el proyecto Life Ewas para la gestión inteligente de residuos que lidera Wellness Telecom, con un presupuesto de 1.174.963 euros, se propone demostrar el potencial de los avances de la tecnología de la información en la optimización de los métodos de gestión de residuos.

Hoy por hoy tenemos la tecnología que permite ofrecer un mayor control y monitorización de la generación de residuos para poder mejorar la planificación y optimización de la gestión, una necesidad ante los altos costes que supone para las arcas municipales este tipo de servicios.

Además, gracias al open data -la tendencia creciente de ofrecer en abierto los datos públicos- tenemos la posibilidad de poner a disposición del ciudadano, de las empresas de gestión de residuos y de los ayuntamientos todos los datos estadísticos para ajustar la planificación y ofrecer servicios avanzados y personalizados.

Junto a ello, disponemos de herramientas colaborativas que hacen partícipe al ciudadano para poner en marcha las políticas de concienciación ciudadana en materia de prevención de residuos, reutilización de productos y reciclaje de materiales.

Con todo ello, hemos puesto en marcha el proyecto Life Ewas, que concluirá en 2016, con el objetivo de ampliar la implantación de metodologías innovadoras de recogida de residuos que utilizan tecnologías poco invasivas basadas en la recogida y el análisis de datos mediante equipos y programas informáticos.

Para ello hemos constituido un consorcio internacional del que también forman parte la consultora medioambiental española ENT, centrada en soluciones ambientales innovadoras, y la consultora griega D-Waste, que cuenta con más de 20 años de experiencia en la incorporación de nuevas tecnologías en la gestión de residuos sólidos.

Además Life Ewas contempla la realización de dos pilotos con la participación de dos operadores de recogida de residuos: un operador privado, Dedisa, que opera en la localidad de Chania, situada en Creta, la isla más grande de Grecia y donde se han seleccionado dos rutas que cubren dos áreas turísticas con graves problemas en temporada alta y donde se espera cubrir más de 300 contenedores que dan servicios a grandes hoteles y áreas turísticas; y una empresa pública, en este caso Lipasam, dependiente del Ayuntamiento de Sevilla, la cuarta ciudad más grande de España en población y donde se han seleccionado dos rutas de recogida de residuos selectivos de papel cubriendo el 62 por ciento (230) de los contenedores de dos de los distritos más grandes de la ciudad con más de 152.060 habitantes.

Una vez concluido, el proyecto prevé reducir los costes de las actividades de gestión de residuos entre un 15 y un 30 por ciento, y las emisiones de gases de efecto invernadero, en más del 10 por ciento. La interconectividad de los distintos elementos que intervienen en la gestión de residuos permitirá no solo conseguir estos objetivos sino también abrir a los ciudadanos un amplio abanico de servicios que permita concienciar a la ciudadanía de la importancia de una adecuada gestión de residuos en los distintos entornos poblacionales.

**Esta tribuna de opinión de Teresa Álamos, directora de Innovación y Producto de Wellness Telecom, fue publicada en El Economista

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